Reseña – El alquimista de Paulo Coelho

El otro día me entró morbo por re-leer el alquimista, sí me conoces, sabrás que ese libro lo leí de adolescente y me gustó en su momento. Así que publiqué un tweet donde prometía leer el libro y escribir un artículo al respecto sí llegaba a los 10RT… ahora que lo reflexiono, debí pedir más.

Sinopsis

Un pastor que viaja por Europa, tiene un extraño sueño donde encuentra un tesoro cerca de las pirámides. Aquello es el comienzo de una aventura de auto conocimiento y… bueno, el tesoro estaba en la roca donde pasó la primera noche, sé que es un spoiler (les estoy haciendo un favor). Además el tesoro no es importante, a pesar de que hablan mucho de él.

El alquimista

Sería fácil de mi parte destrozar el libro, por sus enormes errores argumentales y de personajes. Pero eso sería deshonesto, ya que el libro ni sí quiera lo intenta. Así que me enfocaré en el “cómo” trasmite el mensaje.

Redundancia

Algo que caracteriza la escritura de Coelho, es lo redundante que puede llegar a ser. Repitiendo palabras mientras dice cosas tan obvias. Así que he reunido un par de joyitas:

“Puedo interpretarlo, aunque es una interpretación muy difícil. Por eso que merezco mi parte del hallazgo. He aquí mi interpretación.”

“—Es un libro que habla de lo que hablan casi todos los libros—”

“Todos los días eran iguales y cuando todos los días parecen iguales es porque las personas han dejado de percibir las cosas buenas…”

Y mi favorita personal.

“Soy el alquimista por que soy un alquimista”

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Sé que escribió así a propósito para sonar más filosófico, pero repetir una palabra una y otra vez, no la hace más profunda (¿Vez lo fácil que es escribir frases vacías?). Los textos redundantes entorpecen la lectura, de hecho, muchos correctores (editores, escritores y lectores con sentido común) recomiendan evitar la redundancia.

 

Frases vacías

Pero eso no es lo peor del libro, sino sus frases. A lo largo de la novela, Coelho introduce pequeñas frases que intentan trasmitir un conocimiento. Aquí están unas cuantas:

“El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo”

“Las cosas simples son las más extraordinarias”

“Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace la vida que sea interesante”

En su mayoría son obviedades y/o palabras que suenan bonito, pero no dicen nada. Coelho busca cualquier excusa para meter una de esas frases en la novela. Aquello atiborra el texto y diluye el mensaje (sí es que alguna vez lo tuvo) que intentó transmitir.

 

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Cómo escribir una frase de Coelho: Piensa en algo obvio, escribelo

Esta práctica es algo muy común en los escritores novatos, a veces sentimos la necesidad de plasmar algo de “sabiduría” en lo que escribimos mediante una reflexión.

La frase suena muy bien en nuestras cabezas e incluso nos sentimos inteligentes al escribirla, pero al revisar el relato, rechina en nuestros oídos. Como sí fuera una cacofonía de pedantería. Yo mismo he liquidado a docenas de esos parásitos con una simple pregunta “¿En verdad tengo que decir eso?”

Muestra el mensaje

Las frases tienen que tener significado dentro de una novela, y para ello no se requieren palabras bonitas como “La voz del mundo” “Leyenda personal” “Dios y el universo”, sino, deben de ser mostradas mediante acciones, ligando la historia y los personajes.

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Y como los personajes del alquimista son tan vacíos, toda frase bonita pierde potencia, sintiéndose más como un sermón. Eso le sumamos lo insulso del mensaje y tenemos una lectura aburrida.

Personajes perfectos

Sé que prometí no meterme con los personajes y la historia, pero como odié al protagonista. ¿Sabes lo molesto que es don perfecto haciendo las cosas perfectas perfectamente? Multiplica eso con una filosofía de superioridad moral y tienes un boleto para el desquicio.

En verdad quería que el pastor sufriera, no es porque sea sádico, sino, para ver como se pone a prueba el personaje ante un verdadero problema. Y no tienen que ser cosas muy feas.

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Michael Ende hacía sufrir a sus personajes para que aprendieran una lección, y eso que escribía para niños

 

 

¿Qué podemos aprender los escritores del “alquimista”?

Yo soy de las personas que creen que todo libro nos puede enseñar algo, incluso los malos. Lo que aprendí fue:

-Muchas frases pueden diluir el mensaje.
-Sí quieres trasmitir un mensaje, muestralo mediante las acciones de tus personajes, no los pongas a sermonear.
-Haz sufrir a tus personajes, eso los define.
-No repitas más de tres veces una palabra en un párrafo, suena horrendo.

 

Conclusión

El alquimista no es un libro, es solo un aglomerado de frases vacías para ser pegadas en facebook con una imagen de piolin.

Y para despedirnos, una frase de Paulo Coheho.

“El café con leche es como café, pero con Leche.”

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