Mas allá de la puerta estelar

Un pequeño cuento que escribí hace tiempo.

Espero que los disfrutes :

Cuando Alejandro abrió la puerta de las estrellas, no le importaba que su carne y su esencia humana se desapareciera  como una neblina mañanera. No tenía sentido ni lógica el hecho que Alejandro abriese esa endemoniada puerta, tal vez su vida perdió sentido y solo era una marioneta de carne, la cual perdió su alma, y el hecho de abrir la puerta de las estrellas no le importaba,  ya que había  perdido su humanidad y a ese bello regalo que pocos reciben en el cosmo eterno e infinito.

 

Tal vez conoció las respuesta del pasado, presente y futuro; tal vez observó los ojos de dios y pudo jugar a un juego divino de miradas fijas. Tal vez dio el paso a otro plano existencial que nosotros no podemos comprender, ya que sería como si una ameba entendiera el porqué del amor y el espectro que forma las demás emociones.

La sombra de la vida representaba abrir esa puerta, la que ha estado cerrada hace eones, mucho antes que hubiera una tierra o un sol. Nadie sabe quien la labró esa puerta y solo una persona sabe que hay detrás ella.

Millardos de estrellas danzando un vals sin fin, en un teatro de miles de millones de años luz, una vela cósmica del tamaño de una galaxia, que cuyo fulgor está fuera de nuestra comprensión, esa y otras descabelladas ideas se formaron de en las mentes de quienes presenciaron la muerte (o la resurrección) de Alejandro, el que cruzó la puerta.

-¿Tal vez se unió con el universo?- Dijo el astronauta más cercano a la transformación de Alejandro.

-¿Tal vez sus células son del tamaño de galaxias enteras y están conformado por diversos astros?¿Tal vez funge el papel de dios en aquellos planetas dichosos por albergar vida?¿Tal vez él pueda crear y moldear vida a su imagen y semejanza? ¿Tal vez él puede salvarnos del cruel destino que pesa con todo los seres vivos?

-Bah, Esto es una reverenda porquería- dijo el astronauta más lejano. -El muy infeliz se volvió mierda cósmica, no es dios, ni un astro o un aglomerado de estrellas. Simplemente se volvió mierda al cruzar esa puerta.

-Tal vez tengas razón, tal vez quiso ver algún significado en el universo y a su desquiciada conciencia que llamamos vida, Tal vez esa esperanza por una respuesta o un significado me impidió a cruzar ese umbral.

¿Cómo?, si tu realmente crees que la respuesta a todo en esta vida se encuentran a pocos pasos de ti y esa “Fe” por tener un significado a esta cosa que llamamos vida te impide conocer la verdad que está a tu disposición. Amigo tu mismo te contradices como un loco.

-Y dices toda la verdad, mi propia curiosidad por conocer la verdad del todo me impide cruzar esa puerta, ya sé que me contradigo, pero es por una buena razón. Lo único que tenemos es la pregunta “Porque” Ya que nuestra carne se pudre, nuestro libros se queman, nuestros árboles se incendian y nuestros hijos se malcrían. Solo tenemos la eterna búsqueda del conocimiento, el porqué del fuego y el rayo, el porqué de la pólvora y fisión nuclear, el porqué del odio y el amor, el porqué de la vida, esas preguntas forjaron ciencias, que  así misma forjaron a la humanidad; la era de piedra, la edad media y la era espacial. Cada una de esas eras, solo son los pasos que hemos dado en búsqueda del conocimiento. Debido que las ciencias forman más ciencias. Si yo encontrara la respuesta del todo, me convertiría en la nada absoluta, ya que perdería todo mis propósitos, no solo humanos sino también existenciales. Tendría todo y al mismo tiempo no tendría nada. Me convertiría en el alfa y en el omega, pero no sería todo lo del medio.

Solo me queda decir tal vez, Tal vez Alejandro estaba consciente de eso, pero su alma ya había muerto mucho antes de este viaje espacial, Tal vez este fue su suicidio cósmico que cuyos gritos de dolor retumba en supernovas de estrellas moribundas a través del vasto e infinito cosmo.

El astronauta más lejano de la puerta hizo una pausa, en el silencio eterno del cosmo el cual interrumpió con una sugerencia. -Mejor ya vámonos, hay mierdas que no vale la pena y esta es la más grande de todas-. -Está bien- Replicó el más cercano a la puerta.

Flotaron de regreso a su nave, y el que tuvo la iniciativa de largarse dijo en un suspiro. -Tal vez por eso la vida se odie tanto a sí misma.

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